La “intimidación” como criterio clave para la justicia.

image post
febrero 22, 2016 by

La “intimidación” como criterio clave para la justicia.

Para que a un agresor le condenen por violación debe haber amenazado e intimidado explícitamente a la víctima. Nuestro código penal entiende por amenaza e intimidación apuntar con un arma o decirle explícitamente a la víctima que lo vas a pagar bien caro si te resistes a ser violada, visión bastante limitada de lo que es una situación amenazante e intimidante: ¿a caso el lugar de los hechos, la soledad, la corpulencia del agresor, las miradas, los gestos, el número de agresores, el MERO HECHO DE SABER QUE TE VAN A VIOLAR, no es amenazante e intimidante?

Pero lo que es peor es que el hecho de que la justicia ponga el foco en el cómo se llevó a cabo un delito sexual en vez de poner el foco en el propio hecho ¿por qué al final qué se está juzgando? ¿los hechos (la violación) y sus graves consecuencias para las víctimas o los medios empleados para cometerlos? Parece ser que los medios… ¿A quién beneficia entonces un código penal que toma una decisión en base a los medios más que a los hechos? A las víctimas NO.

Está claro que nuestro código penal debe ser revisado pero también es necesario que los equipos de los juzgados tengan la formación necesaria para no exculpar a los agresores y juzgar a las víctimas. A nadie se le ocurriría pedirle a una víctima de un robo que demuestre que no se dejó robar, que se resistió, del mismo modo que, a nadie se le ocurriría reducirle la pena a un/a conductor/a porque la persona a la que atropelló no intentó esquivarle, se quedó paralizada. Afortunadamente, hay otros tribunales que son ejemplos a seguir y que demuestran que si de verdad se quieren juzgar los hechos, se puede.

Desde Iguala queremos felicitar a la Sala Segunda del Tribunal Supremo, cuyo ponente fue José Jiménez Villarejo, por no exigir que las mujeres tengan que comportarse como heroínas, cuando no solo su libertad sexual está en juego sino su propia vida. Os recomendamos que leáis el siguiente artículo: https://elpais.com/diario/1987/10/08/sociedad/560646001_850215.html

Imagen de Thomas Martinsen, extraída de Unsplash.