¿Cómo saber si mi hijo maltrata a su pareja?

octubre 22, 2019 by

¿Cómo saber si mi hijo maltrata a su pareja?

Como ya se ha comentado en posts anteriores, la adolescencia es una etapa clave para prevenir temas relacionados con la violencia de género, ya que, en estas edades se suelen empezar a mantener las primeras relaciones de pareja. Uno de los factores más importantes a tener en cuenta es la influencia de la socialización diferencial y de los mitos del amor romántico que bombardean a nuestros hijos desde que nacen. Cuando son adolescentes, estos esquemas adquiridos se van plasmando en sus diferentes relaciones sociales, y de forma más intensa, en sus relaciones de pareja, llegando a interiorizar que únicamente existe un modelo de pareja correcto, aquel que también se muestra en la televisión, en la pornografía o en la música.

Durante estos últimos años, se está intentando cambiar el foco de atención en las campañas de concienciación sobre Violencia de Género. En lugar de centrarlas únicamente en las mujeres víctimas, como en alguna campaña del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de 2012 y 2017: “No te saltes las señales, elige vivir” o “Corta a tiempo, el maltrato no llega de repente”, se está poniendo el foco sobre la sociedad y, más en concreto, sobre los hombres, “Que no se te olvide” Campaña de la Región de Murcia (2019) dirigida exclusivamente a adolescentes. En este post también vamos a hacer un cambio de enfoque y nos vamos a centrar en hablar únicamente sobre los hijos.

En 2017 se llevó a cabo un estudio por Nardi-Rodríguez, A., Pastor-Mira, M.Á., López-Roig, S., y Ferrer-Pérez, V.A. donde se identificaban 23 señales de alarma de violencia de género en la adolescencia y se les pedía a diferentes jóvenes que identificaran cuáles creían que eran conductas agresivas, con qué frecuencia se tienen que dar estas conductas para que se identifiquen como violentas y, con qué frecuencia las observan en su entorno más cercano. Las conductas de control, como controlar el móvil de la chica, querer saber con quién y dónde está; y las de desvalorización, como ignorarla, compararla con sus amigas, o ridiculizarla fueron las más frecuentes en los entornos de los adolescentes. No obstante, al menos un 40% de estos jóvenes pensaban que las conductas debían ocurrir con elevada frecuencia para considerarlas señales de alarma de violencia de género.

Los jóvenes, como indica el estudio, son capaces de identificar las señales de alarma en su entorno, pero aún les cuesta asociar estas conductas a violencia de género en la pareja, piensan que han de repetirse muchas veces para considerarlo como tal.

¿Qué podemos hacer desde casa? ¿Cómo sé si mi hijo tiene conductas machistas hacia su pareja?

En primer lugar, es importante que, en casa, el modelo de pareja que se inculque a los hijos e hijas sea sano, igualitario y estable. La primera relación de pareja a la que están expuestas las hijas e hijos es a sus padres y/o madres, por lo tanto, son los primeros patrones conductuales de relación socioafectiva que van a internalizar.

En segundo lugar, también es importante la observación. Si nuestros hijos están empezando a construir sus primeras relaciones, sería relevante ver cómo actúa con ella, qué comentarios hace sobre la relación, establecer conversaciones con ellos en los que se sientan seguros para compartir su experiencia, etc. También es buen momento para valorar qué opina sobre diferentes formas de comportarse en la pareja cuando en una serie o película se da alguna conducta como las que os presentamos en el test.

En tercer lugar, si se observan conductas sospechosas o si queremos saber qué tipo de relación tiene o qué papel está ejerciendo nuestro hijo dentro de su relación, podríamos sentarnos con ellos y hablarles sobre las conductas que se exponen en el test sacados del estudio que se comentaba anteriormente. Se pueden hacer preguntas como ¿qué te parece el hecho de “criticar cómo se maquilla tu novia”? ¿tus amigos hacen “esto”? ¿crees que está bien? ¿tú lo has hecho alguna vez? El objetivo de esta conversación tiene que ser que, poco a poco, el adolescente se vaya dando cuenta de que estas conductas invaden la libertad e intimidad de la otra persona, de la chica, y que el objetivo de una relación no es poseer a la pareja y aislarla de la sociedad, sino construir una relación sana a partir del respeto y la individualidad de cada uno y una.

A continuación, presentamos el test con las 23 señales de alarma, aunque propiamente dicho se trata de un inventario de conductas. Para valorar el resultado, hay que tener en cuenta varios factores:

  • Un hijo puede estar usando solo un tipo de conductas (por ejemplo, las de control) porque estas le funcionan y por ello no necesita emplear otras. Controlar a una pareja, porque crees que es propio del hombre hacerlo, es violencia de género y tiene consecuencias para la salud mental de la pareja.
  • El tiempo de relación: si llevan poco tiempo es probable que solo se den unas pocas conductas o que todavía no las haya empleado con frecuencia. Hay que estar atentas y atentos si se observa alguna y hablar con los hijos.
  • Con que se den unas pocas, independientemente de su frecuencia implica que tenemos que actuar para poder ayudar a los chicos a que no se conviertan en adultos con conductas machistas arraigadas.
  • Sobre todo en los comienzos, las conductas no se presentan de forma explícita sino que adoptan formas sutiles. Por ejemplo, cuando un chico critica la forma de vestir o maquillarse de su novia con intención de someterla a medio plazo es poco probable que en los comienzos de la relación la insulte directamente, sino que le puede decir que no le parece muy apropiada su vestimenta, porque las chicas que se visten así están mal vistas y él no quiere que piensen eso de ella. O cuando le dice que necesita saber dónde está, con quién y dónde está, es por amor, porque se preocupa mucho por ella. Cuando  le pide que no salga con sus amistades, puede emplear el chantaje emocional, diciendo que parece que prefiere estar con sus amigas y amigos que con él.
  1. Critica su forma de vestir o maquillarse.
  2. Le pide que cambie su forma de vestir o de maquillarse.
  3. Mira y controla su móvil o correo o redes sociales.
  4. Usa sus contraseñas para suplantar su identidad o controlarla.
  5. Le dice que necesita saber a dónde va, con quién y dónde está
  6. La llama varias veces para saber dónde está, con quién, qué hace y cuando se van a ver.
  7. Se pone celoso con frecuencia.
  8. La acusa de tener una relación con otra persona.
  9. Le pide a menudo que no salga con sus amigos.
  10. Habla mal de su familia o amigos.
  11. Intenta aislarla de sus amistades y/o de su familia.
  12. Pasa de ella, sólo está pendiente de sus cosas.
  13. La ignora o la castiga con el silencio.
  14. La compara con otras chicas haciéndole sentir incómoda y humillada.
  15. La insulta o ridiculiza en privado o en público.
  16. La critica con frecuencia.
  17. Le dice que se calle, no diga tonterías o se burla de sus opiniones.
  18. Le grita y habla mal.
  19. La amenaza, la intimida o me le hecho sentir miedo.
  20. Le dice que no puede vivir sin él, para que no le deje, ni siquiera una semana para irse de vacaciones, campamentos o excursiones.
  21. La chantajea diciendo que, si no mantiene relaciones sexuales con él, se va con otra.
  22. La ha presionado para mantener relaciones sexuales cuando no lo deseaba.
  23. Es sobreprotector con ella, considera que debe protegerla y defenderla.

Nardi-Rodríguez, A., Pastor-Mira, M. Á., López-Roig, S., & Ferrer-Pérez, V. A. (2017). What are the most representative warning signs of intimate partner violence against adolescent girls? Anales de Psicología/Annals of Psychology33(2), 376-382.