Violencia de género y nuevas tecnologías: clave para la prevención e intervención con víctimas adolescentes.

diciembre 2, 2019 in , by

Violencia de género y nuevas tecnologías: clave para la prevención e intervención con víctimas adolescentes.

 

Foto recuperada de Warren Wong
Foto recuperada de Warren Wong

Violencia de género y nuevas tecnologías: clave para la prevención e intervención con víctimas adolescentes.

Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) se han convertido en un arma de doble filo. Como un cuchillo que puede ser útil tanto para cortar la comida como para agredir a alguien, las TICs pueden ser  útiles para estar comunicados/as, para tener acceso a la información o avisar de una urgencia pero también pueden convertirse en la peor pesadilla de una víctima de violencia de género. Es un arma de control de su libertad, una amenaza a su privacidad. Su información está registrada en internet (lo que hace, lo que compra, las páginas visitadas…), es compartida en redes sociales, delata sus movimientos (dónde y a qué hora se hizo la foto que ha compartido) (Igual Garrido, s/f).  Los móviles son geo-localizadores en los que además, se pueden instalar spywares para tener un mayor control, robando las contraseñas para acceder a toda su información, conocer sus movimientos, activar sus cámaras y micrófonos. Por tanto, son una herramienta de control durante la relación de pareja pero también un factor de mantenimiento en la relación abusiva y de chantaje y amenazas tras la ruptura. Del estudio El ciberacoso como forma de ejercer la violencia de género en la juventud: Un riesgo en la sociedad de la información y del conocimiento (DGVG, 2014) se desprende que el ciberacoso como violencia de género es una práctica habitual en la población joven española.

En los comienzos de la relación, las TIC puede ser empleadas por un maltratador para encandilar a la víctima, para conocerla mejor a ella y a sus amistades y demostrarle su necesidad de estar en contacto con ella, de que siempre está en sus pensamientos. Estas conductas suelen ser interpretadas como señales de amor (Bosch et al., 2013; González y Santana, 2001; Luzón, Ramos, Recio y Peña, 2011; Marshall, 1999; Povedano, 2014; Yela, 2000). De hecho, los celos   hacia las amistades de la víctima o falsas intenciones de protección ante las malas influencias constituyen recurrentes falsas pruebas de amor, que hace que la víctima se aísle paulatinamente para demostrarle que él constituye su nueva y única prioridad vital. A pesar de la consciencia del riesgo por parte de las adolescentes sobre compartir información personal, se intercambian contenidos como una prueba más de confianza/amor con la pareja (DGVG, 2014). Según este estudio, las adolescentes entienden que grabar y compartir videos o fotos privadas con tu pareja es un acto de intimidad. De lo que no son conscientes, es que las TIC se convertirán en una condena para ellas: serán motivo de permanencia en la relación y de elevados costes personales y sociales tras la ruptura.

Cuando la víctima empieza a ser consciente de que se encuentra en una relación abusiva en la que no tiene claro si desea continuar, las TICs se convierten en una barrera o dificultad para zanjar una relación de pareja adolescente, pudiendo ejercer una gran presión psicológica sobre la chica (DGVG, 2014). Las relaciones de pareja en la adolescencia son menos íntimas, se desarrollan en presencia del grupo de iguales, y lo que sucede en la intimidad es relatado a las amistades (Oudekerk et al., 2014; Seoane, 2012). Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) hacen que el carácter público de la relación se sobredimensione, lo que conlleva que, en relaciones abusivas, las chicas estén más expuestas a ser públicamente ridiculizadas, humilladas, o a adquirir una mala reputación. Esta publicitación negativa de la imagen social supone una gran preocupación y repercusión para las adolescentes que deben compartir el día a día con sus iguales (Oudekerk et al., 2014) y una forma para el agresor de controlar que la víctima no abandone la relación. La posibilidad de distribuir información sobre la víctima y dañar su imagen pública (aquella información ofrecida como señal de confianza), hace que ésta perciba escaso control sobre la situación (DGVG, 2014). Salir de la relación es imposible sin sufrir un coste elevado: el rechazo social. Por ello, en la adolescencia, el miedo a la soledad social es un motivo de permanencia en una relación abusiva muy vinculado al hecho de que el grupo de iguales y la imagen que proyectamos son central para el desarrollo de nuestra identidad.

La ruptura se convierte en un proceso largo: los agresores emplean internet para contactar con las víctimas y en primer lugar chantajearlas para a posteriori amenazarlas para que vuelvan con ellos. Por su similitud con el acoso físico, estas prácticas se viven con miedo. Así, Internet y las redes sociales se convierten para el agresor en una herramienta sistemática para estar en contacto con la víctima cuando ya no puede ser de forma presencial. Es una forma de intentar acercarse a la víctima, removerla emocionalmente publicando/enviando fotos/recuerdos de ambos y que esta vuela con ella (DGVG, 2014). Generalmente si el chantaje emocional no funciona el agresor empleará los insultos y las amenazas relacionadas con que sabe dónde encontrarla y lo hará. Pero además, tal y como desvela el estudio antes mencionado (DGVG, 2014) se produce robo (o intento) de contraseñas para acceder a información personal, falsificación de la identidad para actuar desde el anonimato, presión permanente para acceder a sus peticiones, de críticas continuadas y revelación de intimidades, de localización de direcciones para acosarla físicamente y, de forma especial, se producen prácticas de sexting, es decir, se comparten con los conocidos fotos de índole eróticas que de forma exponencial llegarán a un número elevado de usuarios/as.

La violencia de género online supone un estresor continuo, difícil de controlar, y con graves secuelas para la salud de las víctimas. Por todo ello, también resulta útil trabajar la detección de estas pautas de comportamiento online con la juventud, y cómo reaccionar en grupo ante ellas para que la víctima se encuentre protegida y respaldada.

 

Bosch, E., Ferrer, V. A., Ferreiro, V. y Navarro, C. (2013). La violencia contra las mujeres. El amor como coartada. Barcelona: Anthropos

Delegación del Gobierno para la Violencia de Género (2014a). El ciberacoso como forma de ejercer la Violencia de Género en la Juventud: un riesgo en la sociedad de la información y del conocimiento. Madrid: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Centro de Publicaciones. Recuperado de http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/violenciaEnCifras/estudios/colecciones/ estudio/ciberacoso.htm

González, R. y Santana, J. D. (2001). La violencia en parejas jóvenes. Psicothema, 13(1), 127-131. Recuperado de http://www.unioviedo.net/reunido/index.php/PST/article/view/7856

Luzón, J., Ramos, E., Recio, P. y de la Peña, E. M. (2011). Andalucía Detecta. Sexismo y Violencia de Género en la Juventud. Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer

Marshall, L. (1999). Effects of Men´s Subtle and Overt Psychological Abuse on LowIncome Women. Violence & Victims, 14(1), 69-88.

Oudekerk, B., Blachman-demner, D. y Mulford, C. (2014). National institute of justice research in brief. Teen dating violence: how peers can affect risk & protective factors. Washington DC: U.S. Department of Justice Office of Justice Programs.sde la psicología social. Ni tan libres ni tan racionales. Madrid: Pirámide. Recuperado de http://youth.gov/federal-links/teen-dating-violence-how-peers-canaffect-risk-protective-factors

Povedano, A. (2014). Violencia de género en la adolescencia. Andalucía: IC editorial

Seoane, L. (coords.) (2012). Violencia de pareja hacia las mujeres en población adolescente y juvenil y sus implicaciones en salud. Madrid: Dirección General de Atención Primaria. Subdirección de Promoción de la Salud y Prevención. Recuperado de http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=PTSA_Generico_FA&cid=1142454666363 &pageid=1142445531364&pagename=PortalSalud/PTSA_Generico_FA/PTSA_p intarGenericoIndice&pv=1142445521650

Yela, C. (2000). El amor desde la psicología social. Ni tan libres ni tan racionales. Madrid: Pirámide