¿QUÉ CAMBIOS PLANTEA LA NUEVA LEY DE LIBERTADES SEXUALES?

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abril 6, 2020 by

¿QUÉ CAMBIOS PLANTEA LA NUEVA LEY DE LIBERTADES SEXUALES?

1. Las agresiones sexuales son violencia de género.

Hasta ahora, los delitos sexuales recogidos en el Código Penal no se consideraban un tipo de violencia por motivos de género, es decir, que la violación a una mujer se produzca por el hecho de ser mujer.  De hecho, solo la violencia de hombre a mujer dentro de una relación de pareja es considerada una violencia por motivos de género. Sin embargo, los datos son abrumadores: son las chicas las que presentan mayor tasa de abusos y agresiones, señalando algunas investigaciones que, este riesgo, es 3 veces mayor que el de los varones. Esto implica que, cuando un hombre o un grupo de hombres agrede sexualmente a una mujer no es casual. No hubiesen violado a otro hombre de “haber pasado por allí antes que la mujer”.

Con la nueva ley, todas las violencias sexuales serán entendidas como violencias de género, haciendo hincapié en que estas suceden por motivos de discriminación y dominancia de hombres hacia mujeres.

2. No se hará distinción entre agresión y abuso sexual.

Otra cuestión que se pretende cambiar es algo que ha despertado un gran rechazo social. Y es que, si sufres una violación, pero no te han amenazado o intimidado o estabas bajo los efectos de algún fármaco, droga o cualquier otra sustancia que te deja parcial o totalmente anulada no has sufrido una violación sino, un abuso sexual. El “razonamiento” es que, si no presentas signos de violencia no es una agresión. Lo mismo ocurre con el hecho de si sufres agresiones sexuales siendo menor o teniendo alguna discapacidad intelectual, automáticamente es abuso sexual. En el post La “intimidación” como criterio clave para la justicia explicábamos lo irrealista de considerar que el hecho de que un hombre o grupo te acorrale sin amenazarte con un arma implicaba automáticamente que no había intimidación y, por tanto, se consideraba un abuso. Nuestra legislación actual no entiende de comportamiento y mente humana. Por ello, la nueva ley, considera agresión sexual todo acto que atente contra la libertad sexual de otra persona sin consentimiento, sin distinguir entre si hubo o no intimidación.

3. Paralizarnos ante una agresión sexual ya no será castigado.

La nueva ley pone el foco de la atención en el CONSENTIMIENTO de la víctima. Ya no tendremos que escuchar preguntas como “¿pero usted dijo que no quería en algún momento?” o “¿usted se intentó defender del agresor?” “¿le mostró claramente que usted no quería mantener relaciones sexuales?”, etc., haciéndonos sentir culpables. Preguntas que, por cierto, no se plantean en el juicio de un robo (“¿le dejó claro al ladrón que no quería que le robaran el bolso?”, “¿peleó usted para que no le robaran el bolso?”: ver post La “intimidación” como criterio clave para la justicia). Con la nueva ley las preguntas serán “¿Le dijo que SÍ quería?”. Solo la forma de realizar la pregunta preserva y respeta la salud mental de quien denuncia siendo víctima.

4. Cambios en las penas.

Con la nueva ley las penas serán más proporcionales a la gravedad del acto, es decir, el castigo seguirá como en la actualidad, pero se considerarán AGRAVANTES: que la víctima sea pareja o expareja del agresor, que este anule su voluntad por medio de alguna sustancia o, que la agresión sea grupal.

Estos son algunos de los cambios que se han llegado a conocer a través de medios como El País, RTVE y Newtral.

Además, se propone incorporar como un tipo de delito leve, el acoso callejero, con penas de arresto domiciliario o posibles trabajos a la comunidad o multas.

5. Más prevención, sensibilización y atención a estas y otras violencias sexuales.

Es importante destacar que, la ley propone proteger a todas las mujeres que hayan sido víctimas de trata con fines de explotación sexual, mutilación genital femenina y matrimonio forzado, ofreciéndoles la misma asistencia especializada que reciben las víctimas de violencia de género. Es decir, asesoramiento sobre el proceso judicial, atención médica y psicológica, ayudas económicas, etc. También la interseccionalidad de la ley, es decir, su intención de incluir a todas las mujeres en los objetivos propuestos, sin discriminar por motivos de sexo, género, orientación sexual, identidad sexual o de género, raza, etnia, clase social, estatus de migración, etc. Datos como que el colectivo LGTBI es víctima de violencias sexuales diversas y que, concretamente, las mujeres “LBT” son más vulnerables que los hombres homosexuales y bisexuales son los que apoyan esta propuesta.

Por último, hay que señalar que entre las medidas que incorpora este borrador estaría la prevención de todas las violencias sexuales, con el objetivo de trabajar en las aulas de colegios e institutos contenidos sobre educación sexual igualitaria y diversidad socioafectiva. Además, también se pretende conseguir una mayor sensibilización con la problemática, tanto por parte de los colectivos profesionales que trabajan día a día con las víctimas como por parte de la sociedad en general.

Desde Iguala estamos comprometidas con la eliminación de todas las violencias hacia las mujeres y, por ello, llevamos a cabo acciones de prevención con menores, formación a diferentes colectivos profesionales e intervención multidisciplinar con todas las mujeres que hayan sufrido violencias por motivos de género.

¡Seguiremos luchando contras ellas y esperamos poder hacerlo más respaldadas todavía por esta nueva ley!

Imagen de Bill Oxford, exportada de Unsplash.